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Naturaleza es la palabra que define a la perfección Almenara, el primer pueblo costero del sur castellonense. Su paisaje pasa sin estridencias de la visión montañosa de la zona baja de la Sierra de Espadán al agua esmeralda y mansa de sus estanys, tres lagunas que son los restos de una antigua zona húmeda conservada gracias a los manantiales de agua dulce, ullals en valenciano, que llegan casi hasta el Mediterráneo.

La playa de Almenara, de nombre Casablanca y con más de tres kilómetros de longitud, conserva todo el sabor y la tranquilidad de las antiguas vacaciones estivales. Casablanca, de piedra, grava y canto rodado, está delimitada por un canal de agua dulce, de nombre Gola y un centenario eucalipto de más de 17 metros de altura. En las zonas más salvajes de la playa, sólo las olas y las gaviotas interrumpen el silencio de surfistas y navegantes, mientras que en la parte más urbana, dominada por pequeñas casas de pescadores, el alegre bullicio veraniego es habitual.

Un recorrido por los estanys permite conocer su flora, su fauna, su agricultura y también su historia. La ruta empieza en la antigua cantera, acondicionada hoy como zona recreativa, desde donde se sube a una peña conocida como la Penya deis Estanys. En ese lugar, de maravillosas vistas, los romanos construyeron un templo en honor, nada menos, que a la diosa Venus e instalaron un campamento temporal, sólo mientras llevaban a término la toma de Sagunto.

La siguiente parada es la de los estanys, tres lagos separados por cañizo de agua procedente de los acuíferos de la Sierra de Espadán y que emerge de forma natural por los ullais. La ruta continúa hasta el bosque de moreras, una zona arbórea diferente que proporciona una gran riqueza al ecosistema. El itinerario lleva desde las moreras hasta los arrozales, uno de los cultivos más característicos de las zonas húmedas de la Comunitat Valenciana. Durante el recorrido, flora y fauna autóctona como el cañizo y la anea, tamarindos y hasta hace poco nenúfares y especies silvestres como la rana común, la culebra de agua, la tortuga y aves como el ánade azul y la garza, acompañan al caminante.

Xilxes, con sus dos playas y su mirador

Una zona costera de poco más de un kilómetro de playa completamente virgen y que pertenece a La Llosa, pueblo que separa Almenara de Xilxes y que es la siguiente parada de la ruta. La Llosa está plagada de fuentes como la Fonteta, la Font Redona y la Font del Carcau y comparte además marismas con Almenara y Xilxes. De origen árabe, La Llosa, rodeada de naranjos y arrozales, se sitúa en la parte más llana de la comarca de la Plena Baixa.

Casi desde La Llosa, un tranquilo paseo marítimo peatonal de un kilómetro y medio kilómetros de longitud y que combina zonas pavimentadas y ajardinadas, recorre las dos playas de Xilxes: la del Cerezo y la de Les Cases. La playa del Cerezo destaca por su suave pendiente de arenas doradas y la de Les Cases, mucho más urbana, alberga en verano actividades culturales y concursos juveniles.

En este tramo de la costa castellonense merece especial mención la pasarela que se adentra cien metros en el mar y que ofrece al visitante la sensación única de estar sobre el agua del mediterráneo. Además, la disposición de varias escolleras a lo largo del litoral marítimo de Xilxes ofrece la posibilidad a los aficionados de disfrutar del deporte de la pesca.

Al este de Xilxes y bordeando el poblado marítimo aparece la marjal, una zona húmeda que destaca por su importante valor ecológico y que escondeun mundo de vida en su interior.

El casco histórico de Xilxes está a tres kilómetros del mar y aunque carece de grandes construcciones arquitectónicas vale la pena visitar el templo parroquial dedicado a la Asunción de María. De estilo neoclásico, y construido sobre los restos de un templo anterior de época romana, es uno de los pocos que conserva en buen estado su primitiva fachada. Esta iglesia está situada en la plaza de España, junto a los edificios del Ayuntamiento, la Casa Abadía y la fuente de la Unión.

Moncofa Alquería musulmana

Moncofa es un municipio de origen árabe al que tras la conquista de Jaume 1 en 1254, el noble aragonés Guillem de Montcada concedió la Carta Puebla a favor de Bernat Mestres y 37 pobladores más. Hoy, un humedal, l’estanyol, y seis playas conforman la franja litoral de Moncofa de más de seis kilómetros de longitud.

La configuración geológica de Moncofa, ligada al mar desde su poblado de pescadores, viene dada en gran manera por el río Belcaire, antiguamente río d’Uixó, que forma en Moncofa un delta en donde en el que se forman pendientes de entrada al mar. El Belcaire era una importante vía comercial y en sus alrededores se han encontrado restos arqueológicos de íberos, romanos y cartaginenses.

Moncofa posee recorridos muy diferentes, que van de la más agreste naturaleza por el estanyol con espectaculares panorámicas como la de la desembocadura del río, las playas y la Torre Forçada de Beniesma a otros más culturales e históricos como la visita a la iglesia de Santa María Magdalena, la fuente modernista de su plaza, la ermita de Santa María o los restos de murallas que antaño defendían la ciudad de las incursiones berberiscas.

A pesar de su pasado romano la villa de Nules fue fundada de nueva planta por Jaume I en 1251 cuando la donó a Guillem de Montcada. En 1381 paso a manos de Gilabert de Centelles ya la jurisdicción real merced a una sentencia de Felipe II.
Varias rutas recorren Nules, su historia, sus museos, monumentos y naturaleza. Sin embargo la que sube a la Sierra de Espadán o la que recorre y ofrecen sensaciones espectaculares. Son excursiones caracterizadas por la variedad del paisaje que pasa del dominio marítimo a la fuerza del relieve de Espadán. Se trata de las primeras montañas de la sierra, modestas por su altura, pero de acusados desniveles por su cercanía al mar. Revelan el fuerte contraste de nuestra diversidad geográfica entre las montañas y la costa, el contrapunto de los montes con la horizontalidad de los llanos marítimos y el mar. El Puntal de Nules es la primera cima destacada de la sierra, por su altura y por su escarpado perfil en arista. Es la cota más elevada de una pequeña sierra de 631 metros, a los pies de La Vilavella. El recorrido por Espadán sigue el GR-36, salvo mínimos desvíos para la subida al Puntal de Nules.

Además de la ruta urbana y la natural, a través de l’estanyol existe un recorrido señalizado hasta la villa romana de la Alquería. Esos restos arqueológicos, correspondientes al siglo III antes de Cristo, muestran una villa agrícola de la época imperial, que se alzaba en el cruce de la Vía Augusta con el Cami Cabres, vial que unía La ValI d’Uixó con el embarcadero de la Torre, desde donde se exportaba a Roma, cereales, vinos y aceites. En su recorrido se pueden ver los canyars del río Belcaire, de gran interés natural.

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